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lunes, 14 de noviembre de 2011

RECOMENDACIÓN CUENTOS PARA NAVIDAD: "Cuentos populares de la madre muerte"

Ya que los supermercados han sacado el turrón a las estanterías, yo voy a empezar a hacer mis recomendaciones de cuentos de cara a los Reyes, el Olantzero o Papa Noel...

Y empiezo con la nueva recopilación de cuentos tradicionales de Ana Cristina Herreros "Cuentos populares de la madre muerte"

Sinopsis:
¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos? Éstas son las grandes preguntas que nos hacemos, y quizá la respuesta es la misma: venimos y vamos a un lugar que desconocemos. ¿Quizá ese lugar es el mismo? Así lo creían el hombre y la mujer cuando aprendieron a cultivar la tierra. De la Madre Tierra nacía todo y a ella todo regresaba para volver a dar vida: esta antigua forma de entender la muerte permanece en los cuentos populares de todas las culturas. Con los 44 cuentos reunidos en este libro (tibetanos, españoles, cubanos, mexicanos, inuits, marroquíes, japoneses, árabes, chinos, bosquimanos, indios, etc.) se pretende devolver a la muerte su significado primero: una Muerte que, como nuestra madre, nos acompaña desde que nacemos, que trata a todos por igual y que nos permite descansar cuando el tiempo hace que la vida nos pese. Una Muerte que actúa con justicia, se enamora, es burlada, es amiga, y también una muerte de la que a veces se regresa... o que nunca llega.
Otros títulos recomendados de la autora: "Monstruos en peligro de extinción" y "Libro de brujas españolas" Los dos recopilaciones de cuentos populares.

sábado, 8 de octubre de 2011

EL TXOKO DEL NARRADOR. CASA DE CULTURA ERNEST LLUCH.



Hace un par de años, me topé por casualidad, como siempre ocurren las cosas, con un grupo que se reunía mensualmente en la Casa de Cultura de Ernest Lluch a contar y escuchar cuentos. Yo no sé si a mí me gusta más contar cuentos o escucharlos, pero lo que sí que sé es que tengo más oportunidades de contarlos, y eso que tampoco tengo demasiadas...., pero la narración no ha terminado de abrirse camino y es muy difícil que te ofrezcan una sesión, sobre todo de cuentos para mayores, en la oferta cultural. Por eso me entusiasmó la idea de poder ir a un lugar todos los meses a escuchar historias, y además poder contar las mías, en un entorno que ya se ha vuelto familiar. pero además, el txoko se ha convertido en una de mis grandes escuelas. Aprendo de la gente que allí cuenta todos los meses y he de decir que hay un nivel muy alto; es un placer escucharles.

Pero no os voy a hablar yo del Txoko; voy a dejar que lo haga mi compañero, Teo Santamaría, que hace un tiempo escribió un artículo precioso y yo se lo he pedido para publicarlo aquí:

"Hace mucho, pero que mucho tiempo, 4 años pueden ser una eternidad, un grupo de personas, con clara mayoría femenina, se apuntó a un curso sobre cómo contar cuentos, y de la mano y del saber de Ray Bueno aprendimos a husmear en nuestro interior y descubrimos el deseo de contar y a encontrar en la mirada de los que nos escuchan la fuerza que mantiene el relato, y el valor inmenso del silencio de las pausas y sobre todo el ánimo para un día sin dejar de escuchar pasar a contar.
Luego el centro Ernest LLuch, María, Ainhoa, Mary Luz, Iratxe, nos presta su apoyo y aquí el primer jueves de cada mes de 6 1/2 a 8 1/2, prendemos un hoguera de fantasía y sentados en corro escuchamos y contamos viejas y nuevas historias; y el regreso del verano nos trae el regalo de la presencia de
Virginia Imaz que con su saber y su sensibilidad sopla en el rescoldo y aviva la llama de nuestra ilusión, y en este recorrido de los cuatro años está el curso de la Universidad de Verano "Vivir para contarlo" y las contadas entre otros de Ana Cristina Herreros y de Pablo Albo y nuestras intervenciones en la Facultad de Magisterio y en el día del Libro, y de la Solidaridad, y los relatos en Radio Casares ... y en cada sesión mensual aparecen caras nuevas que escuchan y a veces cuentan y se suman a las voces habituales de Alicia, Conchi, Juani, María, Teresa, Antton, Teo que cada mes hacen suya esa maravillosa facultad de contar que acompaña a la humanidad desde aquella noche de hace más de 150.000 años, en que una pequeña tribu apiñada junto al fuego conjuró sus miedos y sintió el prodigio de la narración de una historia, una leyenda, un cuento, porque como escribió un anciano visionario "En el principio de todo estaba la palabra..."

Si os han entrado ganas de venir a escuchar historias, a contarlas o a echar un vistazo a ver qué pasa por allí, nos reunimos todos los primeros jueves de mes. Si queréis más información podéis llamar a la casa de cultura de Ernest Lluch: 943 481919

viernes, 18 de abril de 2008

DIA DEL LIBRO: ¡NOS HEMOS UNIDO A BOOKCROSSING!

El Cuento Ipuina nos hemos unido a Bookcrossing. Bookcrosing es una iniciativa que surgió hace 7 años. Consiste en dejar un libro en la calle para que otro lo encuentre y pueda disfrutarlo, hata que decida que es el momento de que lo disfrute otro y lo vuelva a dejar en la calle. El primero que deja o "libera" el libro lo registra en la página web de bookcrosing http://www.bookcrossing.com/ con un número que también escribe en el libro. Quien lo encuentra puede acceder a esta página, buscar el libro por su referencia y cuando lo vuelva a liberar anotar donde lo ha dejado. De esta manera sabemos el camino que está recorriendo el libro. En el cuento, como es de esperar, dejaremos Cuentos y empezaremos el día el libro.

jueves, 24 de enero de 2008

Las Muñecas Rusas

Esta es una historia de hermanas; mis hermanas. Dicen que somos como las Muñecas Rusas; todas iguales aunque de diferentes tamaños; una, dos, tres y cuatro. Morenas, cara finita al igual que el pelo, ojos claros y nariz un poco respingona. Yo me imagino que lo somos y que nos metemos unas dentro de las otras quedando arropadas y protegidas.
Esto no ocurre siempre, sólo cuando necesitamos protección, y no es necesario que siempre participemos todas, si no que podemos hacerlo entre dos o entre tres.; se pueden hacer todas las combinaciones; sólo existe una regla, la menor debe de meterse dentro de la mayor; lo cual no significa que la mayor quede desprotegida. Cuando una Muñeca Rusa se mete dentro de otra, se crea un campo de protección alrededor de ellas.
Sólo formamos Muñeca Rusa en los malos momentos. Cuando nuestra alma necesita protección. El resto del tiempo las Muñecas Rusas se despliegan; Una, dos, tres y cuatro, colocan su alma y su cuerpo con un gracioso gesto y cada una prosigue su camino, sabiendo que cuentan con ventaja sobre el resto del mundo puesto que en cualquier momento pueden volver a hacer Muñeca Rusa.
Nuestra habilidad para hacer Muñeca Rusa la descubrimos siendo pequeñas. Por aquellos tiempos cada una andaba por su lado, a la deriva, y nos mirábamos con recelo las unas a las otras. Buscábamos fuera nuestra protección sin entender que ésta estaba dentro de nosotras.
Aquel atardecer nos encontrábamos las cuatro en el malecón mirando al mar. Casualmente estábamos colocadas en fila, de mayor a menor. La primera era yo, Isabel, Claudia y por último Mercedes. No era un día soleado, pero el color del mar y del cielo era azul. Vimos como el horizonte se oscurecía hasta ponerse negro y en el mar se mezclaban el verde y el azul oscuro. Podíamos adivinar que soplaba el viento desde el horizonte por las centenares de pequeñas olitas que se formaban en el mar coronadas con espumas blancas.
Todas sabíamos lo que aquello significaba. Nuestra alma empezó a encogerse y nuestro cuerpo a inflarse con el fin de dejarla protegida. Pero temblábamos de miedo. Sabíamos que aquel mecanismo de defensa no nos había servido anteriormente y nuestras almas estaban siendo devoradas poco a poco. Repentinamente y sin darnos tiempo siquiera a pensarlo empezamos a meternos unas dentro de las otras; una, dos, tres, cuatro y nos quedamos muy quietas hasta que el temporal pasó de largo sin ni siquiera rozarnos. Una vez el peligro hubo pasado y tras un momento de silencio, en el que nos convencíamos de que aquello había ocurrido de verdad, nos desplegamos de nuevo; una, dos, tres, cuatro. Arreglamos nuestros vestidos, colocamos nuestras almas en su sitio, nos hicimos un guiño lleno de complicidad y cada una siguió su propio camino.
Es fácil adivinar que esta primera experiencia marcó el resto de nuestras vidas. Desde ese mismo momento dejamos de ser unas niñas lánguidas y amedrentadas y nos convertimos en niñas risueñas; radiantes de esa belleza que sólo da la seguridad de que todo va bien y de que nada malo puede ocurrirte.